La empresa de Jorge Fernández.

Jorge F. había trabajado hasta doce horas diarias para sacar adelante el negocio de alimentación. Disponía de 21 grandes superficies por todo el país con 450 trabajadores. Los beneficios de la empresa eran de un 20% de la facturación. En su ambiente social se le consideraba un triunfador.

Estaba libre de cualquier sospecha, pagaba los impuestos, tenía amistad con políticos que orientaban el poder y había creado una fundación de ayuda a los países del tercer Mundo. Los sueldos de sus empleados eran exactamente los que marcaba la ley y los convenios laborales. En su empresa,ofrecía mejores horarios y complementos económicos a los miembros del comité de empresa, porque no quería tener conflictos, y siempre contrataba jóvenes de forma eventual para ahorrarse el dinero de la seguridad social. También pagaba menos a los peones inmigrantes que trabajaban reponiendo los artículos de las estanterías. Y, cuando era posible, aumentaba el margen comercial de los productos que escaseaban, aunque superasen la media de lo que se considera razonable en el mercado. A la hora de hablar con la prensa, o en fórums profesionales, siempre decía que en su empresa todo el mundo era tratado con justicia, porque tener "fama" de tratar bien a los trabajadores ayuda a aumentar las ventas y a mantener la buena reputación.

La autonomía y la heteronomía moral.

El caso de la empresa de Jorge F. ilustra uno de los dilemas de la ética. Autonomía o heteronomía moral. La autonomía moral consiste en que cada persona decide por ella misma cuáles son los principios de su conducta, y estos principios se tienen que seguir por deber, no por interés o conveniencia. Se trata de hacer lo que se tiene que hacer. En este sentido la autonomía moral consiste en disponer de un código moral propio, ya sea "creado" por uno mismo o a partir de los códigos existentes, pero siempre de manera crítica y no simplemente porque los amigos piensan igual o la sociedad promueve unos determinados valores. Y, ¿cómo sabemos qué es lo que hay que hacer? Pues siguiendo la buena voluntad, que es una característica que tenemos todas las personas. Y también siguiendo el siguiente principio, definido por el filósofo Kant: debes actuar deseando que toda la humanidad actúe también de la misma manera. Tus normas han de poder servir para todo el mundo. Por ejemplo, si tú eres honrado quiere decir que deseas que toda la humanidad sea honrada. Y si tú actúas de forma deshonesta, quiere decir que deseas que todo el mundo sea deshonesto. Por lo tanto tu capacidad racional, tu voluntad, decide cuáles son tus normas de conducta.
Frente a la autonomía moral, la otra actitud posible es la heteronomía moral. Esta actitud enfrentada de la ética consiste en actuar de acuerdo con principios que no provienen de uno mismo, de la propia voluntad, sino con principios externos a la persona. De acuerdo con esta postura, los principios morales pueden ser la felicidad, el dinero, el placer, el éxito o el prestigio. También puede ser principios éticos basados en códigos religiosos, como los diez mandamientos, o bien en principios filosóficos, como la búsqueda de la perfección. La heteronomía moral hace que las personas sean, en cierta forma, "esclavas" de los principios o finalidades de sus acciones, mientras que la autonomía moral se basa en la libertad de cada uno.