LA EMPRESA COMO PROYECTO RACIONAL.

Una empresa es un proyecto racional y, como tal, establece unos fines y busca los medios para alcanzarlos:

*El fin establece el sentido y la coherencia de las decisiones que se tomen y las actuaciones que se lleven a cabo.

 *Los medios están determinados por la racionalidad práctica. Aplicada al mundo empresarial, esta racionalidad se dedicará a establecer unos medios eficientes, es decir, aquellos que emplean el mínimo de recursos posibles, y también unos medios eficaces, es decir, aquellos que propicien tomar las decisiones adecuadas para asegurar el éxito.

 1.1. La empresa y sus fines.

Las empresas cuentan con distintos departamentos, cada uno de ellos con sus objetivos parciales y sus propios procedimientos: para el departamento comercial, el fin es vender; el departamento de marketing buscará dar a conocer las ventajas de los productos o servicios ofertados al máximo número de posibles clientes; para el departamento de contabilidad, la finalidad será el equilibrio de las cuentas y la buena gestión, etc.

Aunque las actividades que desempeña cada departamento son imprescindibles, el propósito de una empresa no se encuentra definido en ningún departamento concreto, sino que forma parte de la empresa en su conjunto. El fin de la empresa se empresa al responder a las siguientes preguntas: ¿qué es la empresa?, ¿qué quiere llegar a ser? Es decir, con la misión y la visión:

*La misión. Establece el objetivo común para todas las personas que forman parte de la empresa. En la misión se explicita la manera en la que la actividad de la empresa transforma el entorno social: ¿qué hace la empresa? ¿cómo lo hace?, ¿para quién lo hace?, ¿cuál es el beneficio que obtiene la sociedad con su actividad? Por ejemplo, la empresa informática Microsoft define su misión como la voluntad de transformar la manera de enseñar y aprender en el aula.

La misión también determina la estructura y los procedimientos de la empresa, es decir, qué hace cada departamento y de qué manera contribuye a lograr el objetivo común. Si no se consigue alcanzar el fin establecido en la misión, hay que detectar cuáles son los fallos en la estructura o en los procedimientos que frustran el éxito; en ocasiones, incluso conviene plantearse si es necesario redefinir la misión para adaptarla a la realidad.

*La visión. Consiste en establecer cómo será la empresa a largo plazo, el puerto al que se quiere llegar. Es la respuesta a la pregunta ¿en qué quiere convertirse la empresa?

La visión proporciona un sentido y una coherencia al conjunto de decisiones que tome el equipo. A partir de esa imagen de futuro compartida, las decisiones más importantes que se van tomando se encauzan en esa dirección. Por ejemplo, una visión clara impedirá que el empresario tome decisiones contradictorias o dé bandazos. Sin una reflexión en torno al proyecto a largo plazo en el que se involucre a todo el equipo, la empresa puede acabar a la deriva. Como la misión afecta al presente de la compañía y la visión apunta al futuro, entre ambas debe existir una relación.

1.2. La empresa: realización de una idea.

Una empresa es la realización de una idea. Si la idea no llega a materializarse, ya sea porque no se supera la fase inicial de discusión y debate o porque no existen ni los medios ni la voluntad para hacerla realidad, no hay empresa.

La materialización de una idea supone que ha habido una planificación previa, llamada plan de negocio. Un plan de negocio no tiene sentido sin una idea que lo vertebre todo, y una idea no podrá realizarse si antes no se ha elaborado dicho plan. Básicamente, el plan de negocio es un instrumento de reflexión en torno a los requisitos técnicos, legales y comerciales que han de cumplirse para que la idea se haga realidad, así como una previsión económica de costes y beneficios que demuestren su viabilidad. En el plan de negocio también tienen que preverse las circunstancias y problemas que tendrá que afrontar la idea cuando se haga realidad y las estrategias y operaciones que se realizarán para superarlas.

El plan de negocio no es un simple formalismo; para su elaboración, los impulsores de la empresa se tienen que plantear cuestiones radicales e imprescindibles: ¿qué somos y qué queremos ser?, ¿qué vamos a hacer?, ¿por qué?, ¿para qué servirá esta empresa?, ¿cuál es nuestro objetivo? Durante su elaboración emergerán discrepancias y visiones radicalmente diferentes sobre cómo tiene que ser la empresa; el diálogo y la búsqueda constante del consenso son las herramientas para buscar puntos de encuentro y lograr una visión compartida. El plan de negocio es también la pieza fundamental para convencer a aquello que van a aportar el capital inicial imprescindible para poner el negocio en marcha. Este capital puede proceder de inversores privados, de préstamos bancarios o de ayudas públicas.

Un buen plan de negocio debe contemplar las tres dimensiones que coexisten en toda empresa: humana, económica y medioambiental. Saber combinar estos tres aspectos y las responsabilidades derivadas de cada uno de ellos es uno de los retos que tiene que afrontar todo empresario. La filosofía le ayudará a comprender la complejidad de la actividad de su empresa.

  1. LA RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS.

La organización del trabajo en la empresa no siempre es una labor fácil, ya que quienes trabajan juntos pueden defender interpretaciones distintas que generen un enfrentamiento. Se trata de una situación frecuente y no exclusiva del área laboral.

La aparición de conflictos entre seres humanos nos remite a una situación en la que surge un contraste entre sujetos con intereses diversos que no pueden satisfacerse simultáneamente.

El reconocido mediador internacional R. Freedman destaca que, una vez solucionados los problemas lingüísticos y formales, el verdadero problema radica en conciliar valores divergentes: “los acuerdos son emocionales y lo que importa no es tanto lo que dicen las palabras, sino lo que piensan y sienten las partes implicadas”. Por ello, para solucionar un conflicto, deberíamos intentar comprender los sentimientos e intereses de la parte opuesta, no solo sus demandas explícitas.

A la hora de abordar un conflicto, podemos hacerlo siguiendo tres estrategias:

*Imposición. Una de las partes obliga a la otra a aceptar el acuerdo. Obviamente, el resultado es un enfrentamiento mayor, ya que se busca el beneficio individual en detrimento de la empatía.

En ambientes muy competitivos se desarrollan relaciones de poder e intimidación, y ante un conflicto se entiende que la única posibilidad es “ganar” y que se imponga exclusivamente un punto de vista. Buscar una solución conciliadora sería “perder”.

*Cooperación. El negociador cooperativo es muy asertivo y empático a la vez. Se esfuerza en encontrar soluciones útiles para sí y para el resto del grupo, satisfaciendo a todos de modo amistoso. Entiende el conflicto como una oportunidad creativa e invierte sus esfuerzos en buscar una solución en la que todos ganen.

Es el estilo resolutivo ideal.

*Compromiso. Ambas partes pierden, renunciando a parte de sus intereses individuales para llegar a un acuerdo común. Una parte se acerca a la otra, que puede verse animada por este gesto e imitarlo, con lo que se resolvería el problema.

Se trata de una solución conciliadora que beneficia a todos. Por una parte, es una visión que tiene en cuenta los valores individuales del negociador del primer tipo (evitando la imposición) y, por otra, incluye también estrategias de cooperación.

En el ámbito laboral, los conflictos personales pueden conducir a la frustración y a la pérdida de rendimiento en el trabajo. En la mayoría de los casos, un gerente podría solucionarlos siguiendo un enfoque no directivo del problema (escuchar al trabajador como persona y no como subordinado), pero esto sucede pocas veces. Cuando el conflicto persiste, habría que concentrarse en las personas y en el modo en el que el problema puede menoscabar su dignidad. Debe tomarse conciencia del proceso que sigue el conflicto, y buscar los problemas concretos y abordables antes que las soluciones a los mismos. Dos aspectos clave para conseguirlo pueden ser los siguientes:

*Análisis de la naturaleza del problema. Identificar el conflicto, conocer su origen y su alcance y establecer cuáles son los puntos clave, los intereses y las necesidades de cada parte. Identificar las parte en conflicto y a las personas que pueden influir en él.

*Mejorar la comunicación. Crear un ambiente que busque soluciones realmente constructivas y no un mero arreglo temporal, y fomentar el diálogo y la escucha responsables. Son deseables las preguntas abiertas y en primera persona que animen a la reflexión mutua y, además, desaprobar la situación conflictiva y no a quienes intentan resolverla.

Por último, los valores que no compartimos y las conductas que no aceptamos deben ser respetados siempre si son razonables. Intentar anular por la fuerza aquello que no nos gusta conduce a la tiranía o a la violencia. Aquí se habla de situaciones que pueden interpretarse y resolverse de múltiples maneras, y no se puede pretender encontrar la única manera correcta, como si estuviésemos enfrentándonos a una ecuación matemática, ya que las complejas relaciones humanas sobrepasan los esquemas mecánicos con los que podemos abordar asuntos técnicos.

  1. DEONTOLOGÍA PROFESIONAL.

Algunas profesiones disponen de una relación de obligaciones, que recibe el nombre de código deontológico (del griego “deon”, lo conveniente). Los colectivos profesionales en numerosas ocasiones recurren a filósofos especialistas en Ética para la redacción de sus códigos deontológicos. Ahí se especifican cuáles son las prácticas admitidas en la actividad que se va a realizar y en qué criterios éticos se basan. El incumplimiento de dicho código por parte de un profesional supone la aplicación al infractor de sanciones de distinta categoría, según sea la gravedad del principio infringido. Los códigos deontológicos profesionales están reconocidos como vinculantes por la legislación civil (por ejemplo, en Derecho, el abogado o abogada tiene el derecho de guardar secreto de confidencialidad respecto a lo que le cuente su cliente).

A diferencia de esas profesiones, las empresas solo están obligadas al cumplimiento de las leyes de los países en donde ejercen su actividad. Sin embargo, muchas organizaciones empresariales han adoptado también códigos deontológicos para autorregularse. Gracias al código deontológico empresarial, la empresa garantiza y equilibra los derechos e intereses de los distintos colectivos implicados por su actividad: los propietarios, los empleados, los clientes y proveedores y la sociedad en general.

Una institución española, el Instituto de Consejeros-Administradores, ha elaborado una guía general sobre cuáles deben ser los puntos básicos de todo código deontológico empresarial. Entre ellos pueden destacarse:

*Hacer compatible la creación de riqueza con un desarrollo social sostenible y respetuoso con el medio ambiente.

*Configurar la empresa como una institución a medio y largo plazo, sin que el afán de enriquecimiento a corto plazo comprometa su continuidad.

*Buscar un justo equilibrio entre el capital y el trabajo, de modo que los trabajadores reciban a través de sus salarios la justa contraprestación por su trabajo.

*Nombrar como administradores y directivos a personas que reúnan las condiciones de preparación y experiencia adecuadas y que realicen un ejercicio profesional ético y responsable de su gestión.

*Buscar y seleccionar únicamente proveedores cuyas prácticas empresariales respeten la dignidad humana, no incumplan la ley y no pongan en peligro la reputación de la empresa.

*Con respecto a la competencia, no abusar de una posición dominante o privilegiada en el mercado.

*No discriminar a los empleados y empleadas por razón de raza, religión, edad, nacionalidad, sexo o cualquier otra condición personal o social ajena a sus condiciones de mérito y capacidad.

*No permitir ninguna forma de violencia, acoso o abuso en el trabajo.

*Reconocer los derechos de asociación, sindicación y negociación colectiva.

*Procurar la conciliación del trabajo en la empresa con la vida personal y familiar de los empleados y empleadas.

*Procurar la integración laboral de las personas con discapacidad o minusvalías.

*Respetar los derechos humanos y las instituciones democráticas y promoverlos donde sea posible.

  1. LA ECONOMÍA DE BIEN COMÚN.

La ética aplicada no se limita a elaborar códigos deontológicos ni a supervisar prácticas empresariales, sino que aspira a ámbitos más amplios. Así, se proponen modelos económicos alternativos con una sólida base ética que limiten y controlen las prácticas empresariales concretas. Una de esas propuestas es la economía del bien común, diseñada por el economista austríaco Christian Felber. Su planteamiento se inspira en el principio humanista de que toda actividad económica debe estar destinada al bien común.

Los principios rectores de la economía del bien común serían la honradez, la responsabilidad, la confianza, la cooperación, la solidaridad, la compasión y la sostenibilidad ambiental. Según Felber, la aplicación de estos valores también representa un incentivo para el consumo y, por tanto, contribuye a la rentabilidad de las empresas.

Felber incluye en su modelo una serie de propuestas renovadoras. Entre ellas se pueden destacar:

-El éxito económico no debe medirse por indicadores monetarios como el beneficio financiero o el producto interior bruto (PIB), sino por el balance del bien común (BBC), a nivel de las empresas, y a nivel colectivo el producto del bien común. Cuando más social, ecológica, democrática y solidaria sea la actividad de una empresa, mejores serán sus resultados de BBC. Los buenos o malos resultados del BBC influyen directamente sobre el producto del bien común.

-Las empresas con buen BBC podrán disfrutar de ventajas legales, fiscales y crediticias, con lo que se facilitará oficialmente su competencia en el mercado. Así, los bienes o servicios éticos y ecológicos serán más rentables que sus opuestos.

-El balance financiero no será un fin, sino un medio para beneficiar el verdadero fin empresarial, que es la aportación al bien común. Los excedentes del balance financiero se emplearán en inversiones que supongan un beneficio social y ecológico; del mismo modo, esos excedentes no servirán para la especulación financiera, bonificación a personas que no trabajan en la empresa o donaciones a partidos políticos. Para compensar estas exigencias se suprimirá el impuesto sobre el beneficio empresarial.

-Las diferencias de ingresos y patrimonio se limitarán. En proporciones aproximadas, los ingresos máximos individuales no superarán en 10 veces el salario mínimo; no podrán poseerse propiedades con un valor superior a los 10 millones de euros; las herencias no podrán superar los 500.000 euros por persona. Cuando el dinero y los bienes del testador superen este valor, el excedente será destinado a un “fondo de generaciones” que repartirá el dinero de modo democrático para reducir las desigualdades sociales de origen.

-En las grandes empresas, tanto públicas como privadas, los empleados tendrán poder de decisión parcial sobre la dirección de la actividad.

-Los ámbitos de enseñanza, la salud, la acción social, la movilidad, la energía y las comunicaciones serán de propiedad pública, bajo la dirección de empleados y ciudadanía.

-La banca será democrática, es decir, estará controlada por los ciudadanos y ciudadanas- no por el gobierno ni por accionistas privados- y servirá al bien común. Dispondrá de depósitos de ahorro garantizados, cuentas corrientes gratuitas, créditos de interés reducido y créditos de riesgo con plusvalía social y ecológica.

-La naturaleza no podrá transformarse en propiedad privada y su uso estará ceñido a principios ecológicos.

  1. LA RESPONSABILIDAD SOCIAL CORPORATIVA.

La nueva visión de la naturaleza humana inspira la responsabilidad social corporativa (RSC), ya que, en lugar de hacer énfasis en el interés individual para la prosperidad colectiva, da prioridad al colectivo humano para que así todos y cada uno de sus miembros sean beneficiados.

La responsabilidad social corporativa, también llamada responsabilidad social empresarial (RSE), nace del sentimiento filantrópico presente en Estados Unidos en la década de los cincuenta y llega a Europa en la década de los noventa, cuando la Comisión Europea pide a los empresarios que lleven a cabo estrategias para mejorar la cohesión social. Desde entonces, se ha otorgado una mayor importancia a factores como la globalización y la creciente concienciación ética y ambiental.

El hecho de que una empresa asuma de forma voluntaria la responsabilidad social corporativa permite mejorar a la vez tres áreas a las que la empresa contribuye voluntariamente, ampliando la responsabilidad de su impacto en el medio ambiente, la sociedad y la economía. La empresa se compromete de forma activa a promover valores éticos que van más allá de cumplir las leyes, adhiriéndose a principios promovidos por la ONU y la OCDE (Organización Internacional para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). Se trata de una reivindicación históricamente defendida también desde Bruselas y que beneficiaría a todos los sectores sociales.

Los directivos de una empresa que promueve la responsabilidad social corporativa comprenden que la implicación de la esfera ética en el trabajo no se limita a una cuestión de “buenismo”, sino que velar por la ética en el ámbito laboral, además de ser una exigencia justa, es una estrategia para el funcionamiento óptimo de todos los implicados.

La implicación del grupo humano mejora la productividad, responde a las demandas de todas las partes interesadas y supone una ventaja competitiva. Se comprende que los productos elaborados bajos estas directrices será apreciados no solo por sus características materiales, sino también por las condiciones en que fueron realizados. Es un concepto que está ligado a la conciencia y la responsabilidad de consumidores y productores. Que exigen hacer pública la trazabilidad de los bienes que llegan al mercado, explicitando los agentes que operan directa o indirectamente a lo largo del itinerario económico de un producto. De este modo se contribuye al desarrollo sostenible de toda la comunidad, ya que las empresas generan valor social y no solo beneficio económico individual. Es fundamental mostrar a la sociedad su trabajo para que pueda verse reconocido, y por ello se busca también el contacto y la colaboración con las ONG, los sindicatos, los medios de comunicación, etc.

Un peligro posible es que las empresas apliquen la responsabilidad social corporativa simplemente con la intención de obtener una buena imagen ética que les haga un lavado de cara social y “verde”, sin buscar otro objetivo más allá de aumentar las ventas. Sin embargo, también existen métodos para evaluar y mesurar la responsabilidad social corporativa de una empresa. De todos modos, es un peligro mayor que las empresas sigan buscando maximizar beneficios sin miramientos, en línea con el pensamiento del economista Milton Friedman, para quien “los negocios son los negocios” y ningún agente externo debería interponerse en el interés particular de quienes buscan maximizar su parte de beneficios.

Para evitar abusos, la norma SA 8000 certifica que un organismo independiente ha demostrado los requisitos enumerados a continuación, donde se exponen los mínimos exigibles respecto a los derechos humanos y sociales:

*Excluir el trabajo infantil y el trabajo forzoso.

*Garantizar un horario de trabajo no contrario a la ley.

*Pagar un salario digno al trabajador y-o trabajadora.

*Garantizar el trato digno y respetuoso a todo el personal, con tolerancia cero hacia castigos físicos o malos tratos físicos y psicológicos.

*Garantizar la libertad de asociación sindical.

*Garantizar el derecho de los trabajadores y las trabajadoras a ser protegidos por la negociación colectiva.

*Garantizar la seguridad en el lugar de trabajo.

*Asegurar la salud de los lugares de trabajo.

*Evitar cualquier tipo de discriminación por razón de sexo, origen u orientación política, sexual o religiosa.

En general, la responsabilidad social corporativa busca no solo respetar a los trabajadores y las trabajadoras, sino también abastecer a los ciudadanos y ciudadanas con bienes útiles y producidos de manera justa. Quienes crean riqueza gracias a estos productos del modo más efectivo posible, procurando la redistribución equitativa de los beneficios generados para así poder mantener una ética interna a salvo de la corrupción. El objetivo es implicar a trabajadores y consumidores en estas buenas prácticas, creando así una tendencia global más ética. Además, controla la eficiencia energética de la empresa y el impacto ambiental producido por la gestión de sus recursos y residuos. Todas estas medidas contribuyen, además, a un mejor rendimiento para la empresa, aunque no sea ese el objetivo inicial.

  1. EL COMERCIO JUSTO.

El comercio justo es un modelo de comercio internacional que ha escuchado las exigencias de un movimiento nacido en los Países Bajos en la década de los sesenta, cuando se buscó una solución al desequilibrio entre los precios que paga el consumidor occidental y el salario del trabajador del tercer mundo. Su objetivo es permitir a los productores condiciones de comercio dignas, ayudarles a ser más sostenibles y promover el desarrollo económico, social y ambiental de las comunidades locales.

El modelo del comercio justo se basan en el diálogo, la transparencia y el respeto para escapar a las reglas abusivas del comercio internacional y sus prácticas comunes, que intentan maximizar sus beneficios explotando la fragilidad de los más desamparados.

Un ejemplo de estos desamparados son los trabajadores textiles. La producción de textiles es cada vez mayor, pero cuando compramos una prenda no tenemos ni la menor idea de su procedencia. Probablemente, las materias primas para realizar el tejido tengan un origen distinto a los lugares donde se hilan, se tiñen, estampan y confeccionan. En Bangladesh, el 80% de los trabajadores textiles son mujeres y el 30% son niñas o niños que trabajan hasta 48 horas ininterrumpidamente, no tienen vacaciones ni días libres y desarrollan problemas de riñón porque se les impide ir al baño. La situación es tal que urge la creación de un control de calidad para los textiles que explicite unos criterios sociales y un precio mínimos.

En el modelo de comercio justo se comercia con materia primas de países en desarrollo y que son consumidas en los países desarrollados, pero también en los lugares de producción, como ocurre en Brasil y la India. En los países desarrollados también se protege el trabajo de las personas marginadas.

Todo comenzó a raíz de una conferencia de la ONU sobre el desarrollo, en la que se planteó crear un mercado para los productos del tercer mundo en los países con una economía fuerte. Al principio se vendía solo artesanía, pero se hizo popular cuando se empezó a comercializar café, que se ha convertido en el producto estrella del comercio justo. Además del café, los productos más consumidos son el té, el cacao, el azúcar, las bananas, la artesanía, el algodón, las flores y el oro:

*El café sufre fluctuaciones de precio muy grandes que impiden el desarrollo de una economía estable basada en este producto. Las organizaciones de comercio justo han sido efectivas a la hora de estabilizar el precio a sus proveedores, pero en el mercado europeo el “café justo” solo tiene una cuota del 1,4%. Su objetivo es conseguir leyes que obliguen a que toda la producción de café reúna condiciones sociales y ecológicas.

*El genera enormes beneficios en Asia. En la India, los hombres y las mujeres reciben una remuneración distinta por recoger té y a los productores se les paga tan poco que casi no tienen beneficios. Sri Lanka es el mayor productor mundial y no tiene ni un salario mínimo ni inspectores de trabajo suficientes como para pode proteger a las personas trabajadoras.

*El cacao es un bien limitado; hay más demanda que producción. Los productores de cacao reciben salarios tan bajos que viven bajo el umbral de la pobreza, debido al papel de los intermediarios. Esto es así especialmente en Costa de Marfil y Ghana, productores del 59% del cacao mundial. De ellos específicamente habla el informa de Comercio Justo sobre el cacao. Les siguen Indonesia (13%), Nigeria (5%), Brasil (5%), Camerún (5%), Ecuador (4%) y Malasia (1%).

Al principio, estos productos se vendían en pequeñas tiendas regidas por voluntarios que querían ayudar a los productores del tercer mundo. Todavía hoy muchos voluntarios venden café en iglesias, hogares y lugares públicos con la idea de echar una mano y hacer ver que otro tipo de comercio es posible. Aunque estos productos estén presentes ahora en muchos supermercados y grandes superficies, todavía son una pequeña proporción del mercado.

Por otra parte, ha habido muy pocos estudios del impacto que el comercio justo tiene en el tercer mundo, aunque sería incorrecto pensar que no lo tiene. En Perú, por ejemplo, muchos hijos tienen sus propias plantaciones de café, algo que sus padres no pudieron permitirse.

Esta forma de comercio también ha recibido algunas críticas, en estas dos direcciones:

*En ocasiones se han detectado prácticas fraudulentas, como etiquetados falsos o que no se pagaba lo estipulado a los trabajadores y trabajadoras.

*También ha sido criticado porque su modo de actuación está implementado en una sociedad capitalista, en lugar de buscar un sistema nuevo más justo, como la creación de un monopolio estatal con estos productos.

  1. LA CREATIVIDAD Y LA EMPRENDEDURÍA.

La persona emprendedora debe ser creativa, a la vez que responsable de sus actos, ya que crear un proyecto empresarial significa también asumir un proyecto de vida personal. A su vez, repercutirá en la vida de otras personas, del conjunto de la sociedad y del medio ambiente. Un mal proyecto podría dañar cualquiera de estos factores o a todos ellos.

7.1. La creatividad.

Según el psicólogo R. May, la creatividad es la cristalización del valor: se requiere valentía para mostrar ante la sociedad ideas o sentimientos reveladores. Además, se demuestra valor moral al mostrar algo que rompe con lo establecido y evitaría problemas ocultándose.

También es necesario un valor físico, que permita comprometerse, volcándose por completo en algo que se asume conscientemente que también puede ser un completo error.

El creativo debe hacer frente a una sociedad anclada en la inercia de lo convencional. La historia de la humanidad está llena de artistas censurados o no reconocidos y de científicos que arriesgaron su credibilidad, su trayectoria e incluso su vida por revelar una verdad incómoda.

Cuando el sujeto no cede a las presiones externas e internas, se involucra en la contemplación creativa y una nueva forma de entender y contemplar nace dentro de él. La creatividad implica ansiedad, oposición y conflicto. Tras el acto de crear aparece un nuevo modo de comprender el mundo que también sacude nuestra identidad, puesto que somos un cruce entre el mundo interno o yo y la realidad exterior o mundo. Esto supone asumir una nueva visión de lo existente, que cambiará la configuración de nuestra historia (pasado, presente y futuro). Este proceso se basa en la libertad, y se interrumpe con la imposición de límites, que son también fronteras que frenan la energía creativa.

7.2. Destreza creadora.

La creatividad es una característica que define al ser humano como tal, y un aspecto clave no solo de las disciplinas artísticas, sino también de la ciencia y de la investigación en general.

Los psicólogos no son unánimes a la hora de explicar en qué consiste la personalidad creativa. La creatividad puede entenderse como un estilo de vida, una forma de percibir el mundo y de actuar en él. También, como un rasgo de la personalidad, ya que hay personas que crean constantemente respuestas originales, mientras que otras no lo hacen nunca. Para otros autores, la creatividad es una habilidad. Pero quizá deba considerarse mucho más que eso, ya que exige también una actitud habitual y predispuesta hacia ella.

El psicólogo F. X. Barron dice que las personas creativas son más independientes y más autónomas, y que tienen un modo de pensar no convencional, flexibilidad y fluidez intelectual, amplios intereses, fuerte sentido del humor, preferencia por la complejidad y tolerancia a la ambigüedad. Según él: “Estos individuos son inteligentes, originales, independientes en su pensar y en su hacer, abiertos a la experiencia de su medio interior y del exterior, intuitivos, estéticamente sensibles y libres de limitaciones inhibidoras. Poseen también un alto grado de energía, un compromiso perseverante en el esfuerzo creador y un fuerte sentido de predestinación, que incluye cierto grado de decisión y egoísmo”.

Según Barron, los rasgos de la personalidad creativa son:

*Son más observadores que la mayoría.

*Expresan verdades a medias.

*Además de ver las cosas como el resto, también las ven de diferente manera.

*Valoran mucho sus facultades cognoscitivas y desarrollan sus propios procesos de aprendizaje.

*Son capaces de manejar y comparar varias ideas al mismo tiempo y efectuar síntesis más elaboradas.

*Se sienten motivados por su talento y sus valores.

*Su impulso sexual es más acentuado, son más vigorosos físicamente y más sensibles.

*Tanto su vida como su percepción del universo son más complejas.

*Son más conscientes de sus motivaciones y fantasías inconscientes.

*Su yo es suficientemente fuerte como para efectuar regresiones sin riesgo de desintegración.

*Permiten que la distinción entre sujeto y objeto desaparezca en algunas situaciones, como en el amor y en el misticismo.

*Experimentan al máximo la libertad objetiva de su organismo, y su creatividad está en función de su libertad subjetiva.

Sin embargo, más allá de los factores internos del individuo, el medio en el que vive y se desarrolla puede favorecer o reprimir la creatividad. Un ambiente de presiones y control externos inhibe la creatividad. La motivación de los otros hace que el individuo genere expectativas ajenas al propio proceso y lo entorpezcan, al igual que las recompensas. La creatividad aumenta con la seguridad, la confianza y la motivación del propio sujeto. Parece que estar rodeado de modelos creativos nos ayuda a imitarlos: la mitad de los galardonados con un Nobel habían trabajado con personas también premiadas.

El pensamiento creativo no es convencional, sino abierto y flexible. Normalmente, la educación recibida y las experiencias vividas tienden a ahogar la creatividad. Esto supone que las sociedades menos estrictas a la hora de controlar a sus integrantes y que favorecen la existencia de mayor diversidad son más creativas.

7.3. La innovación.

La innovación fomenta la creatividad para experimentar nuevas ideas invirtiendo los menores costes y tiempo posibles en este proceso, algo fundamental para el emprendimiento.

La creatividad es, sin duda, la competencia básica necesaria para la innovación, que permite transformar el conocimiento en riqueza. La innovación es el resultado de aplicar la creatividad a problemas, a oportunidades inesperadas o al desarrollo vital de las personas. Se trata de la capacidad de utilizar la creatividad para obtener una nueva idea que posibilite un mato distinto desde el cual resolver el problema o lograr una mejora.

Se podría explicar la relación creatividad- innovación en tres fases: la primera es plenamente creativa, en la segunda convergen creatividad e innovación y, en la tercera, la innovación explota los recursos de la creatividad.

El primer movimiento se lleva a cabo con la toma de conciencia del problema, analizándolo desde distintas perspectivas, para luego enfocarse en él, Este momento, conocido como incubación del problema, hará posible la iluminación, fase en la que se crean nuevas ideas que más tarde deberán testarse, comprobando si resuelven el problema inicial o no, esto es, midiendo su grado de verificación.

Estos dos momentos, iluminación y verificación, son comunes a la creatividad y a la innovación, que seguirá su propio proceso a partir de aquí, con la implementación de la solución que resuelve el problema (producción en serie si hablamos de un objeto) y la difusión de la innovación (nueva idea, modelo científico, diseño, algoritmo o política) mediante la mercadotecnia, orientada a generar ventas.

En el entorno industrial, la innovación puede ser acumulativa, mediante la creación de mejoras funcionales que optimizan el proyecto empresarial; sustancial, cuando se introducen nuevos modelos reutilizando ideas ya conocidas, y radical, cuando se crean nuevas tecnologías. La creación de riqueza aumenta de la mano del nivel de novedad alcanzado.

7.4. El emprendedor.

La economía actual en la que no se han tenido en cuenta los conceptos éticos, ha traído consigo un mundo más injusto para todos y más tóxico, donde quienes podrían crear prosperidad y felicidad para la humanidad han actuado movidos por el interés económico a corto plazo e individual, explotando vidas humanas y extinguiendo recursos naturales. Pero somos animales sociales, y el mayor bien al que podemos aspirar es una vida feliz.

Monopolizar los recursos no la asegura y, a la vez, impide la vida digna de quienes tienen menos. Para alcanzar la felicidad necesitamos un medio natural que nos permita estar sanos y un medio social que busque el bien común. No tiene sentido hablar de crisis económica cuando su clave está en la crisis de valores éticos que la permite, y que persiste en agravar una destrucción ambiental planetaria e irreversible.

El emprendedor es responsable de sus elecciones y debe ser valiente para desarrollar su proyecto como él considere justo hacerlo, después de medir los impactos que tendría en la sociedad, el medio ambiente y la economía. El emprendedor del siglo XXI se enfrenta al reto de acogerse al modelo antiguo de economía y de sociedad o sumarse a las nuevas formas de economía, que buscan eliminar intermediarios (reduciendo al máximo el coste económico, el impacto ecológico y la posibilidad de especulación) y rentabilizar al máximo bienes y servicios. Este movimiento ético y racional, con impacto tímido pero real en la economía, tiene un futuro incierto. Pero podría ser una oportunidad para lograr un modo de producción más humano, intuitivo y divertido, en el que la inteligencia y la creatividad estén al servicio de las personas, en lugar de reducirlas a un papel de esclavos mecánicos que anula sus capacidades.

Las personas emprendedoras necesitan conocer y explicitar los valores éticos de su proyecto. Esos valores son la base de la filosofía de empresa y crearán el perfil que hará posible que los distintos sectores de la sociedad confíen en ella.

Un emprendimiento ético debería basarse en la honestidad, la equidad y la comunicación transparente dentro y fuera de la empresa para evitar problemas- por desgracia- frecuentes, como comportamientos intimidatorios con los trabajadores (mobbing), deslealtad hacia otras empresas y el recurso al plagio o al soborno.

  1. ACTIVIDADES.
  1. a) Realiza un decálogo de valores éticos que deben regir el mundo laboral, y de cara a la sociedad y a la naturaleza.
  2. b) Define: creatividad, innovación, persona emprendedora, comercio justo, economía del bien común
  3. c) ¿Cómo resolver un conflicto?
  4. d) ¿Qué significa que la empresa es un proyecto racional?
  1. FUENTES.

AA.VV. Filosofía 1º Bachillerato. Editorial Mc Graw Hill Madrid. 2019.

AA.VV. Filosofía 1. Editorial Edebé. Barcelona. 2015.

Roger Corcho Orrit y Alfredo Corcho Asenjo. Filosofía 1. Editorial Bruño. Madrid. 2015.

LOMCE CANARIAS.

Criterio de evaluación 11. Reconocer las posibilidades de la filosofía en la creación de un proyecto empresarial. Justificar tanto la función como la importancia de las personas emprendedoras e innovadoras para la construcción y avance de una cultura y la transformación de la realidad, como las técnicas del diálogo filosófico, la argumentación y la retórica para organizar la comunicación entre las partes, la resolución de negociaciones y de conflictos, generar diálogo basado en la capacidad de argumentar correctamente y definir y comunicar correctamente el objetivo de un proyecto.

Estándares de aprendizaje evaluables: 79 Utiliza conceptos como: principios, finalidad, argumentación, creatividad, innovación, valor, entre otros.80. Plantea correctamente los interrogantes filosóficos radicales que deben estar a la base de la creación de un proyecto laboral, como ¿qué hago?, ¿para qué?, ¿cuál es mi objetivo? y sabe argumenta la respuesta de las preguntas. 81. Diseña un proyecto empresarial, sobre la base de la filosofía, valorando la íntima relación entre los pensamientos y las acciones, entre la razón y las emociones, a través del diálogo, la argumentación y el lenguaje filosófico. 82. Conoce y utiliza las herramientas de la argumentación y el diálogo en la resolución de dilemas y conflictos dentro de un grupo humano. 83. Valora la necesidad de posibilitar tareas innovadoras, valorando la función e importancia de las personas emprendedoras e innovadoras para la construcción y avance de una cultura y la transformación de la realidad. 84. Realiza un decálogo de valores éticos que deben regir el mundo laboral, y de cara a la sociedad y a la naturaleza. 85 Comprende y valora la importancia de la razón crítica para el avance de un proyecto personal y colectivo. 86. Valora y diserta sobre la importancia del trabajo para desarrollarnos como seres humanos, para el avance de una cultura y para transformar la realidad.

Bloque de aprendizaje VI: La racionalidad práctica.

Competencias: CI, AA, SIEE, CEC.